MelónLos mitos frutales podrían clasificarse en dos grandes grupos: los que promocionan el consumo exagerado de ciertas frutas (que generará desequilibrios dietéticos) y los que alertan sobre supuestos peligros de tomarlas. La mayoría pertenecen a este segundo grupo, algo nefasto para la necesaria promoción del consumo de frutas.

El famoso nutricionista Julio Basulto nos da algunas claves muy interesantes:

Es muy conocido el dicho "El melón, por la mañana es oro, por la tarde plata y por la noche, mata". De ahí que abunden páginas web y algún libro de dietas milagro que insisten en que comer melón o sandía a la hora de la cena provoca fermentaciones en el estómago, agua la digestión, genera problemas intestinales de incierto final, engorda, cambia los ciclos del sueño,.... Nada de ello es verdad. No aparece recogido en ningún estudio científico, no le dedican una sola línea los tratados de nutrición de referencia y no hay nada en el melón o en la sandía que justifique tales perjuicios.

Las cerezas cargan con el sambenito de ser frutas con muchas calorías, algo que no es cierto. Su aporte calórico es muy similar al de cualquier otra fruta. Pero aunque una fruta tenga más calorías que otra, no se debe olvidar, que "el consumo alto de fruta y hortalizas está asociado a un menor incremento de peso en adultos a largo plazo". También es frecuente leer o escuchar que beber agua junto a las cerezas puede producir malas digestiones o generar diarreas. Es falso, no hay pruebas de que beber agua mientras se come fruta altere el proceso digestivo. Se trata de un mito sin ninguna base.

 

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