virgen de la paloma 1Cada 15 de agosto, a pesar de las altas temperaturas y de ser pleno verano, muchos madrileños se engalanan para rendir homenaje a una de las vírgenes más queridas de la ciudad, la Virgen de la Paloma. Una fiesta castiza, relativamente reciente y con un curioso origen.

La primera peculiaridad que hay que señalar de esta festividad es que, a diferencia de otras en las que se veneran tallas o estatuas que representan a los diferentes santos o vírgenes, en este caso, el centro de todos los actos es un pequeño lienzo del Siglo XVIII abocado, en un principio, al mayor de los anonimatos pero que rápidamente se convirtió en una de las imágenes más veneradas y queridas de Madrid.

En 1795 se levanta una capilla para custodiar el lienzo que se encontraron años atrás unos niños jugando en un corral, bajo un montón de leña, dicho lienzo es una imagen de la Virgen de la Soledad, ahora Virgen de la Paloma. Ya para entonces, eran muchas las madres que se acercaban con sus bebés en busca de protección divina para sus recién nacidos. Una tradición que se sigue realizando en la actualidad y que incluso adoptó la realeza.

Finalmente, en el Siglo XIX, se opta por construir la iglesia que hoy en día sigue guardando aquella imagen que unos niños rescataron del olvido. Su nombre oficial es el de Parroquia de San Pedro El Real aunque todo el mundo la conoce popularmente como la Iglesia de la Paloma. La Virgen, que además es la patrona de los Bomberos, es posiblemente la más querida de todas y sus festejos, verbenas y la pasión con la que la gente vive su festividad, así lo demuestran.

Si estáis por Madrid no dudéis en acercaros hasta La Latina y así disfrutar, en primera persona, de una de las fechas más importantes del calendario. Una fecha, que comenzó a gestarse, de manera inocente, en un corral bajo un montón de leña.

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